22.9.17

Tú, que siempre has sonreído aunque no quisieses hacerlo. Tú, que eres un volcán a punto de explotar. Tú, que desprendes energía allá por donde vayas. Tú, que dices que no le tienes miedo a nada. Tú, que nunca te enamoras. Tú, que si lo haces, te entregas en cuerpo y alma. Tú, que vas saltando por la calle. Tú, que eres feliz con purpurina. Tú, que cada día tienes un sueño diferente. Tú, que no puedes parar de hablar. Tú, que odias el silencio. Tú, que no puedes estar en casa. Tú, que has sufrido tanto. Tú, que eres débil por empatía. Tú, que...

Tú.

Puedo escribir durante horas sobre ti. Puedo equivocarme, pero sé que no lo hago.

Tú, que has olvidado perdonar. Tú, que ya no discutes ni te defiendes. Tú, que siempre sientes nervios. Tú, que has olvidado que reír a carcajadas era obligatorio cada día. Tú, que estás muerto de miedo.

Vuelve. Ya.


3.5.17

PORTUGAL #Lisboa #Sintra

¡Cuéntame más, pequeña! Cuéntame más...

Llegamos a Lisboa sobre las siete de la tarde y, como en Oporto, cogimos un apartamento en Airbnb. Paulo, el dueño, nos recibió con una botella de vino y un poquito de paté. Además, nos llevó a dar un paseo por la zona para que supiesemos cómo movernos sin necesidad de tener que coger el coche. Y no, no cogimos el coche hasta que no nos fuimos de Lisboa.
Después de habernos pasado el día paseando por Aveiro y Óbidos, no podíamos con nuestra vida y nos quedamos en el piso haciendo lo que mejor se nos da, cenar sushi, porque las cosas buenas no deberían cambiar nunca. Y bueno, que los precios en Portugal son de risa.


JUEVES 20

11:00. ¡Buenísimos días, Lisboa! ¡Y FELICES 28, AMOR!
Como ya sabéis, es un viaje en el que queda prohibido madrugar. Abrimos el ojo y nos ponemos en marcha. Desayunamos en el número 44 de la Rua Olival. Otra cosa no, pero ponernos gordos e hincharnos a zumos de naranja se nos ha dado genial esta semana.


Después de este super desayuno, paseamos. Paseamos por la orilla del río y como soy muy rubia me puse unas sandalias que llevaba sin ponerme desde el verano pasado. Yo ya sabía lo que iba a pasar, pero tenía una esperanza muy grande de que esta vez fuese diferente. Y no. Rozaduras. Ya las estaba empezando a notar, así que camino descalza hasta que encontramos una farmacia, y claro, llamando la atención, para variar. Y Chris se desespera, pero bueno, ¿quién no?
Llegamos a la Plaza del comercio y me pongo las sandalias. Pero por favor, vamos a buscar una farmacia, necesito tiritas. Cruzamos el arco y caminamos por la calle que se ve detrás, Rua Augusta.


Y después de esta plaza, vemos unas cuantas plazas más. Y es que resulta que Lisboa son todo plazas. Y si buscas en google qué ver en Lisboa, los lugares de interés son todo plazas. Bueno, un par de plazas está bien, pero más era pasarse, así que se acabó el ver cosas y el caminar sin rumbo.

13:00. Volvemos a bajar a la playa y nos pedimos una sangria en una terraza frente al mar. Al rato apagan la música y un guitarrista se pone a tocar Red Hot Chili Peppers. Así que, felicidades otra vez, amor. Pasan las horas y nosotros nos dedicamos a arreglar el mundo. Así. Debajo del sol y con una sangría muy fresquita en el estómago.


15:00. Como nos hemos puesto suuuuuuuuper gordos en el desayuno, no comemos y seguimos pasenado. Y yo sufro por mis pies, y Chris por los moquitos, el calor, y el odio hacia pasarse el día de su cumpleaños caminando. Aún así, vemos sitios como este, que a mi, me encantan.


Y después de caminar, y caminar, y caminar, llegamos al final de una vía, la cruzamos, nos perdemos, y si queremos llegar a algún sitio en el que cuando volvamos a casa podamos decir, ¡eh, nosotros hemos estado ahí!, todavía tenemos más de 20 minutos. Así que paramos un tuktuk y subimos hasta la Basilica da Estrela. Llegamos vivos porque tenemos un ángel de la guarda.


El motivo de venir hasta aquí, además de mandarle una foto a nuestro queridísimo amigo Xabi, es coger el tranvía y recorrernos la ciudad en la línea 28. Que por si visitáis Lisboa, tenéis que saber que la línea 28 del tranvía es una de las líneas más antiguas de la ciudad y con la que más lugares turísiticos podéis visitar - o eso dicen todos los folletos -.
Pues había una cola del horror - bueno, no era del horror, pero sí debajo del sol - y la gente iba apretadísima en esos vagones. Así que nos paseamos por el parque de la estrella, que obviamente, está justo en frente.


Y después de comernos un helado, decidiendo qué hacer. Nos vamos a casa a descansar de la paliza de andar toda la mañana y a echar una pequeña siesta. Seguramente la noche sea mejor.

21:00. Salimos a cenar. Primero vamos a un sitio que nos ha recomendado un amigo de Chris, pero la terraza está llena y nos damos una vuelta buscando algún otro buen lugar. Y encontramos el mejor restaurante de Lisboa. Peixaria do Rossio. Si vais a Lisboa, tenéis que comer o cenar allí. 
En el escaparate tienen un montón de pescados, eliges uno y te dicen las diferentes formas en las que lo pueden cocinar. La verdad es que no tengo ni la menor idea de qué pescado cenamos aquella noche, pero nos lo hicieron con una salsa o lo que fuese aquello, que puedo decir y no dudo ni un segundo, que es el mejor pescado que me he comido en toda mi vida. Y desde luego, el restaurante en el que mejor trato he recibido. 
Después de cenar, pedimos el postre y entro a decirle a los camareros que es el cumpleaños de Chris, y que si pueden poner unas velas cuando nos saquen la tarta. Obviamente Chris no sabe nada. ¡CUMPLEAÑOS FELIZ! ¡Happy birthday to you! - también lo hicieron en portugués, pero yo de eso no tengo ni idea -. Y con el postre y las velas, sale todo el personal del restaurante a cantarle el cumpleaños feliz en la terraza. Y Chris se muere de vergüenza. Disfruté tanto este momento que no puede grabar nada, ni hacer fotos, pero ojalá pudieseis verlo. 
Y con esto, le ponemos fin a un cumpleaños diferente y muy especial. 
 
VIERNES 21

11:00. Últimas horas en Lisboa. Engaño a Chris para ir a MUDE - Museo de Diseño y Moda de Lisboa - y están reformandolo, así que está cerrado. Todo mi gozo en un pozo. 
Paseamos por el centro y entramos en algunas tiendas que no tenemos en España.


13:00. Como hemos desayunado poco, decidimos comer temprano en el sitio donde no pudimos cenar la noche anterior. El restaurante se llama Casa das Bifanas y teníamos tanto hype puesto en esos bocatas, que al final nos quedamos con ganas de más. 
Cogemos el coche y nos vamos al otro lado del río. Última parada antes de dejar Lisboa.

14:00. Cristo do Rei.


Esta visita también es obligatoria si vais a Lisboa. Se ve toda la ciudad y, lo que no véis, lo que queda detrás de nosotros en estas fotos, también es una maravilla. Aparte del Cristo, que es enorme y aún lo parece más subido en esa torre altar, los jardines que lo rodean son preciosos.
Es una pena que sea época de alergias y nos tengamos que despedir tan rápido.  


Y con esto le decimos adiós a Lisboa y ponemos rumbo al Algarve, pero ya sabéis, no sin antes hacer una bonita parada en el camino. 

17:00. Sintra. Llegamos a Sintra, aparcamos en la entrada y empezamos a caminar. Nos encanta Sintra. Sus calles, sus casas - Dios mío, ¡qué preciosas sus casas! Parecen sacadas de películas y si, ¡¡queremos una!! - y su gente. Su gente porque caminamos hacia el Palacio Nacional de Sintra y por el camino encontramos un montón de personas vendiendo su arte. Arte que nos encanta. Y nos paramos en cada puesto y lo queremos todo.


Al final, después de mucho luchar contra nuestros instintos de compra compulsiva, llegamos al palacio y... bueno, alucinamos. 


A la derecha de esta foto, hay un mirador desde el que se ve toda la ciudad. Es precioso; las torres, las casas, las flores, todo es verde y yo me enamoro de Sintra. 

18:00. Llevamos muchas horas sin comer, así que mientras nos perdemos por las calles de Sintra, que es lo que hay que hacer en este pueblo, encontramos Dona María y yo no me puedo ir de Portugal sin probar los Huevos a Farehiro - buenísimos por cierto -. 
Comemos y, con las vistais que tenemos, nos quedamos a tomar una copa, porque estamos en una terraza super escondida, a la mejor temperatura posible, con la mejor compañía del mundo y disfrutando de cada segundo de nuestras vacaciones.


Y se empieza a hacer tarde - si, demasiado tarde para acampar, que era nuestro plan inicial -, así que buscamos un lugar donde dormir en Albufeira, reservamos y nos vamos para allá.

21:00. Llegamos a Albufeira. Y bueno, de risas. Habíamos reservado un "hostal" que se llamaba AleHop, cual es mi sorpresa que cuando llegamos allí el hostal es una tienda de AleHop - si, esa tienda parecida al Tiger, un Ikea de complementos, ya sabéis -. Para empezar la dependienta no nos entiende en español y también le cuesta lo suyo en inglés. Como acababamos de hacer la reserva en Sintra, a la chica no le aparece nuestro registro y nos tiene ahí esperando bastante rato. Al final todo se soluciona y nos da una habitación. Una habitación con literas. Oye, que estamos de campamento. Nos lo tomamos con humor y salimos a dar una vuelta y a cenar. 

Y como todavía me queda mucho que contar, ¡me reservo lo mejor para el final!

Con muchísimo amor y mucha nostalgia, 
A.

27.4.17

PORTUGAL #Aveiro #Óbidos

Después de ver Oporto en 48 horas, ponemos rumbo a Lisboa, donde pasaremos otras dos noches, pero para hacer que el día de viaje sea más entretenido, decidimos parar en dos pueblos preciosos entre las dos ciudades.

MIÉRCOLES 19

13:00. Llegada a Aveiro. Como ya sabéis, no nos gusta madrugar, y mucho menos estando de vacaciones. Así que llegamos a Aveiro a medio día, aparcamos en el centro - dato importante, en Portugal se pasan tres pueblos con las zonas de pago a la hora de aparcar, tanto que durante los dos días de Oporto dejamos el coche en un parking, que al final, sale más barato y es mucho más cómodo (en la calle hay que estar cambiando el ticket cada dos horas) -.

Lo primero que hicimos fue dar una vuelta por la plaza del centro, donde hay un embarcadero con barquitos muy parecidos a las góndolas. Se puede pasear en ellos, ya que hay un canal que cruza la ciudad. 



Caminamos siguiendo el canal, sin tener ni idea de a dónde íbamos, y como siempre, hace falta perderse para encontrarse, o en nuestro caso, para encontrar lugares geniales. 


Seguimos paseando y llegamos a un edificio de cristal, bastante grande, en mitad de una calle. Era el mercado, donde se vende el pescado fresco cada día, y dentro en la planta de arriba tiene un restaurante, al que no pudimos ir, pero estoy segura de que además de las vistas que tiene que tener, se come genial. 

14:00. En vez de eso, nos sentamos en una terraza al lado - no es por dar envidia, pero nos hizo un tiempo espectacular -. Y aquí mi recomendación de la semana: las tablas de quesos. Tienen millones de tablas de quesos en prácticamente todos los restaurantes y bares, y son una maravilla. Y bueno, yo que adoro el queso, he sido feliz. Muy feliz.
Después de comer, buscamos el siguiente pueblo y pusimos rumbo a Óbidos.
(*) Antes os dejo una última foto de Aveiro, porque no sabéis lo que me cuesta seleccionar cuatro o cinco, cada rincón y cada fotografía es digna de ser enseñada y admirada.


16:00. Llegada a Óbidos. Y aquí el descubrimiento del día. No sabéis la belleza y el encanto que existe en cada rincón de este pueblo. Rodeado por una muralla enorme y con unos campanarios blancos como la nieve asomando por encima, Óbidos hizo que nos enamorásemos.


Lo primero que vimos al llegar fue la calle principal, plagada de turistas. En Óbidos todas las casas son blancas y en sus fachadas, en la parte más baja, tienen una franja azul o amarilla. Como todo lo que hemos visto hasta ahora, también está cubierto de flores. Los suelos son de piedra y si se caracteriza por algo, es por la cantidad de cuestas que hay que subir y bajar, pero aún así, ojalá algún día podamos volver.


Seguimos paseando, y subimos a la muralla. Como no queríamos perder el tiempo en encontrar el camino, subimos campo a través. Y encontramos esto.
Desde la muralla se ve todo el pueblo, y a través de este arco, todos los campos que lo rodean. 


18:30. Ponemos rumbo a Lisboa, pero nuestra estancia allí, ya la leeréis más adelante. 

Si hacéis un viaje como el nuestro, recorriendo varias ciudades, os recomendamos que busquéis sitios que visitar en el trayecto. Convertir un día de coche en un día como este que os acabo de enseñar os va a hacer disfrutar muchísimo más del viaje, conocer mejor el país en el que estáis y divertiros descubriendo todos esos rincones junto a la compañía que habéis elegido para viajar.

Para terminar os dejo una foto de Óbidos, en la puerta del restaurante bar "PRETENSIOSO".



Con muchísimo amor y muchas ganas de seguir contandoos más,
A.