30.9.14

Así, como tú eres.

Con tus enfados, de elefante, de los que ni mil perdones te cambian la expresión de la cara, o de pez, de los que no duran más de dos horas. De los que te hacen estar meses sin hablar con alguien y después echarla de menos locamente, de los que a pesar de todo lo que ha pasado quieres darle un abrazo y decir "estoy aquí para todo lo que necesites, como siempre". Enfados de los que ni te acuerdas por qué estás así. Hay que saber perdonar y pedir perdón. Los enfados son peores que un chupito de tequila con salsa picante, arden y cada vez pican más. Y es que no hay nada más agradable que estar en paz no solo con uno mismo, sino también con los demás.

Con tus errores. Tus pequeños fallos que no le hacen ningún mal a nadie. Tus metidas de pata a las que no puedes dejar de darle vueltas durante un par de días cuando te vas a dormir. Tus grandes cagadas, que aunque te hagan pasarlo mal un tiempo terminan siendo las mejores lecciones que te da la vida. Porque de los errores se aprende, y gracias a ellos nos construimos a nosotros mismos. Ya sabéis eso que se dice por ahí... "Never a failure, always a lesson" 

Con la tristeza que a veces nos toca el corazón y con la que a veces lo aprieta hasta dejarlo destrozado. Con la tristeza que sale de un abrazo y se convierte en alegría, con la tristeza que a veces tienes que convivir y con los grandes amigos que hacen que lo que parece el fin del mundo se convierta en un mal día o una mala semana.

Con esos defectos de los que alguien está enamorado. Con esa media sonrisa que se te escapa cuando quieres disimular tus alegrías. Con esos gestos de niña pequeña por los que tanta gente te quiere y tanta otra te envidia. Por la madurez que sale a la luz en los momentos difíciles. Que nadie te quite las ganas de vivir siendo como tú eres, porque eres increíble.

Con muchííísimo amor,
A.








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