5.9.14

Septiembre de mi corazón

Como todo el mundo sabe, en este precioso septiembre, los universitarios que nos hemos dedicado a vivir bien durante el curso ahora nos toca hincar bien los codos para pasar limpitos... ¡Una desgracia! 
"El próximo año empiezo a estudiar desde el primer día", "este curso voy a ir todas las tardes a la biblioteca", "esto no me pasa el próximo verano", "esta me la han suspendido, el profesor me tiene manía" (claro, igual es que no has pasado por clase ni un solo viernes...), y como estas, mil excusas y promesas más que se escuchan en todas las mesas de la cafetería de la universidad en septiembre... ¡Dejad de quejaros que bien sabéis que no las vais a cumplir! y... ¿¡qué hacéis prometiendo en la cafetería!?

Gracias a Dios a mi solo me queda un examen el día 11 (y si, me voy a perder por su culpa uno de mis días favoritos del año... el pregón de las fiestas de Arcos de Jalón, fatal todo). Ayer en el "descanso" de estudiar bajé a echar un café con unos amigos y uno de ellos me dijo: "-Pero si tienes aún una semana, ojalá la tuviese yo" a lo que con una sonrisa de oreja a oreja le solté: "-Y sabes que aún teniendo una semana no harías nada hasta los dos días de antes." Y si, tengo razón y lo sabéis. Mi gran teoría, que imagino que muchos compartiréis, es que, puedes tener todo el tiempo del mundo para preparar una asignatura, que los únicos días productivos son los dos, tres días antes y por eso, queridos, ¡estamos en la cafetería de la facultad en septiembre!

¡Venga universitarios del mundo, a estudiar todos muy duro estos días, que presiento que este curso va a ser muy muy muy grande!

¡Mucho ánimo y mucha suerte a todos, nos vemos comprando vaselina en la farmacia en los próximos días y sucesivos meses!

Con muchíííísimo amor,
A.


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