1.12.14

Hasta pronto, noviembre.

Escribo un con un día de retraso, pero mejor tarde que nunca. Adios a noviembre. No me puedo quejar para nada de este penúltimo mes del año porque ha estado lleno de muchísimas sorpresas. Empecé el mes con la cara pintada de calavera y lo he acabado con la cara hinchada de dormir. Pasando por una super visita de las utrillanas a Zaragoza y un Toro Jubilo bajo cero como cada año. Sin olvidarme del paso de ecuador de medicina que nos dejó con muchísimas lagunas. Así que, ¡gracias NOVIEMBRE!


Y este último finde, ha sido EL FINDE, porque el viernes recibí a mi niña bonita y ayer me despedí de ella con una pena más grande de lo que os podéis imaginar y es que si me pongo a recordar la primera vez que nos tuvimos que despedir de verdad, lloramos como si no hubiese un mañana.

A veces alguien llega a tu vida con un par de guantes de boxeo y hace que todo sea mucho más complicado de lo que esperabas que fuese. A veces esas relaciones acaban con uno de los dos muy muy lejos y otras, otras cumplen a rajatabla el "los que se pelean se desean" y es que yo no te deseo pero te quiero más que la trucha al trucho. 
A veces necesitamos tiempo para darnos cuenta de lo que tenemos a nuestro lado y por más tiempo que pase, con ciertas personas, nunca es tarde para pedir perdón.

Hay personas que se hacen las duras, cubiertas de acero, que parece que nunca van a dar su brazo a torcer, pero en el fondo tienen su corazoncito. Y esa es mi niña. La chica más dura que he conocido nunca. La más fuerte. Da igual lo que le eches, a todo le planta cara. Y sin embargo, después de mucho tiempo, te enseñan que en realidad luchar tanto por ellas ha merecido la pena.

No tengo mucho más que decir ahora, ya llegará el momento. Solo quería enseñaros a la tía más grande que he conocido y dudo mucho que algún día conozca a alguien que le llegue a la suela de las bambas.

Gracias por este finde increíble. Gracias por enseñarme todo lo que me has enseñado sin saberlo. Gracias por ser como eres bebé, porque eres increíble.

Te quiero muchísimo,
A.


Ojalá diciembre sea la mitad de genial de lo que ha sido noviembre.
¡¡Bienvenido diciembre!!



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