9.12.14

¿Por qué nos caen mal nuestros ex?

Fácil. Sencillo. Para toda la familia. ¿Cómo nos va a caer bien una persona con la que consideramos que no queremos estar?
Un novio debe ser ante todo, nuestro mejor amigo. Si no es así, olvídate, no es tan novio como tú piensas. Un novio es una persona con la que podemos hablar de cualquier tema, con el que podemos hacer cualquier cosa y sobre todo, una persona con quien ser, de verdad, nosotras mismas. Y es que ese debe ser el pilar básico de cualquier relación. ¿En quién vamos a confiar más que en nuestro mejor amigo?
¿Y cuándo se acaba? ¿por qué ya no queremos estar más con él? ¿Cuándo hemos dejado de ver en él a nuestro amigo del alma? En algún momento, por el motivo que sea, ya no es la persona en la que depositamos toda nuestra confianza, ya no hay sinceridad, ya no hay atracción, ya no tenemos todo ese cóctel de sentimientos mezclándose en el estómago, entonces, ¿se acabó? SI. Se acabó. ¿y ahora qué?

“Vamos a intentar ser amigos” NO. Jamás. No funciona. Para uno de los dos va a ser dolorosísimo. Si de verdad quieres que siga siendo tu amigo, sigues queriendo estar con él. ¿Por qué coño lo has dejado entonces? Si todos estamos de acuerdo en que nuestra pareja es nuestro amigo, en el momento en que deja de ser tu pareja,  deja de ser tu amigo. No te engañes, ¡por Dios!

Todo esto está muy bien si has terminado con la relación porque ya no sientes lo que deberías sentir, porque ya no estás tan agusto, o porque ha aparecido en tu vida otra persona con la que estás mejor – tu nuevo mejor amigo –. Pero si lo has dejado porque te ha engañado, te ha sido infiel, llevas unos tochos que no cabes por la puerta, ¿qué cojones va a ser tu amigo? Ten un poco de amor propio y que siga viviendo su triste vida sin volver a saber nada de ti, porque no se lo merece.
Y todavía nos queda la posibilidad de que sea él quien te ha dejado, por un motivo o por otro – ya no siente lo mismo, quiere conocer a otra persona, le has engañado, a su familia no le gustas, la distancia mata el amor, etc –. Ahora el “vamos a intentar ser amigos” sale de su boca. Vas a sufrir. Bastante o mucho. Aunque le des la razón y no le pongas muy difícil lo de ponerle fin a la relación, no ha sido tu decisión, ha sido la suya y tú todavía no te has preparado para nada de lo que viene después. Así que asume que si quieres seguir siendo su amiga vas a tener que soportar verle con otras, verle feliz sin ti, vas a odiar a las chicas con las que esté y todas esas ñoñadas que nos pasan a las mujeres cuando estamos tristonas porque las cosas no salen como nos gustaría.

Si decides aceptar ser su amiga, lo serás. Te doy una semana, no vas a aguantar mucho más, lo vas a pasar mal, y si había una pequeña posibilidad de que con el tiempo os pudieseis llevar bien, la has cagado.  Los celos del mundo te van a llevar a un odio y un enfado constante con él y por eso, nos caen mal nuestros ex.

Así que chatis, olvidaos. Un ex es un ex, un capullo. Puede haber buen rollo, sobre todo si compartís grupo de amigos, pero ya está. No os vais a contar los secretitos. No vais a analizar cada minuto de vuestra vida. No vais a nada o casi nada juntos. Sé feliz, se cierra una puerta pero se abre el portón de un castillo. Pierdes un tren pero te mereces un avión. Si no ha funcionado es porque no tenía que ser así.

Y sobre todo recuerda, la gente que solo encuentra la felicidad en el amor, no tiene ni idea de lo que es disfrutar de la vida.


Con muchísimo amor, 
A.




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