7.12.14

Take a break

Los días de encerrarse y buscarse a si misma. Los días de apartar el resto del mundo de nuestras cabezas. Los días de replantearse la vida. Los días de romper el día a día.

Es necesario tener días así, y no, no hablo de un domingo de resaca. Hablo de un sábado cualquiera después de tus 8 o 10 horitas de sueño. Un sábado que no tiene puesta la alarma del despertador. Uno de esos que te acuestas con lo mismo que te levantas y solo te da el aire cuando ventilas la habitación, si eres de los que acostumbra a ventilarla... Un sábado de ver la vida pasar recostada en la cama, en el sofá, en la ducha, etc. Un sábado disponible para leer un buen libro. Un sábado de recrearte en la cocina e inflarte a meriendas. Un sábado de subir el volumen de la música y perderte en ella. Un sábado sin whatsapp. Un sábado en el que nadie te pueda molestar. Un sábado de los de pensar.
Totalmente necesarios, sin ellos yo no sería yo y el mundo no sería el mismo.

Ojalá todo el mundo pudiese tener días así cuando quisiera. Ojalá no hubiese que esperar a no tener otros planes. Ojalá pudiésemos pasar de estudiar en época de exámenes para replantearnos si realmente es lo que queremos - sobre todo cuando el agobio te sale por las orejas -. Ojalá tantas cosas... y es que no son días de vaguear, son días de reflexionar sobre nosotros mismos. ¿Qué hago yo con mi vida?, ¿realmente merece la pena esto?, ¿estoy haciendo lo que quiero hacer?, ¿por qué el prota de la peli besa a la tía fea?, ¿por qué nadie me besa a mi?, ¿por que no estoy yendo al gimnasio?... No, en realidad las preguntas que uno se replantea cuando de verdad se pone a pensar en su vida distan mucho de estas, pero son personales y cada uno tiene las suyas. Así que poco a poco cada uno va creando su propio mar de dudas y se plantea todo lo que se le pasa por la cabeza. Al final te sientes bien contigo misma y esperas que algo de todo lo que ha estado dando vueltas por tu cabeza te ayude a cambiar a mejor. Y por favor, nada de: "los buenos propósitos empiezan los lunes", que los domingos son muy traicioneros y se nos olvida que queremos tomar otra dirección.

"La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy". -Séneca.

Con muchísimo amor, 
A.




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