26.7.15

El pueblo

Lo bueno si breve, dos veces bueno.

Dos se me queda corto. Infinito se me queda cortísimo. Podría haber hecho un post la semana pasada sobre lo bien que me lo pasé el fin de semana en el pueblo, pero ha merecido la pena esperar para contarlo todo de una porque este finde he repetido.
Tanto decir durante el año que no quería pasar aquí el verano y ahora llega el domingo y lo paso fatal sabiendo que tengo que volver a Zaragoza y que las personas importantes para mi se quedan aquí. Jolín.

El fin de semana pasado casi no me dejaron ni cenar el viernes. Vine en el borreguero. El tren asqueroso que sale de Zaragoza a las 20:27 y llega a arcos a las 23:00. Porque en el billete te engañan, te ponen que llegan a las diez y se ríen en tu cara. A Renfe le mola reírse en tu cara, y lo sabes.

Total, que había muchas muchas muchísimas ganas de vernos y tuve que cenar en un pis pas para salir y empezar el finde con buen pie. Y vaya pie. Colega. Nochaca. Acabas echando pulsos en la barra del bar y al día siguiente tienes unas agujetas que no puedes ni levantar la cerveza. Así se empieza un buen fin de semana. 

Ya te destroza lo que pueda venir, pero nada que una cerveza con un buen perdigacho no pueda curar en el vermú.



Y después de esto pasaron las horas. Y más horas. Y la excursión a la piscina de sal. Tomar algo en el Yomis - como cada tarde en el pueblo -. Horas. Horas. Y llegó la noche. Y pasaron muchas horas allí. Y borroso y disperso todo. Y horas. Y un desayuno inolvidable - para quien lo recuerde -. Y muchas, muchas, muchas risas. Y el domingo me dicen que me llevan en coche a Zaragoza y gozo. Y tarde de piscina con mi fiel compañera. 


Y se acabó el fin de semana. Y lloré intensamente. Yo triste. Yo pasando la semana. Yo deseando que llegue el viernes y PUM! VIERNES.
Y vuelta al pueblo. En el borreguero again. Que me reserven ya un asiento con mi nombre. No. Es broma. Nunca más por favor. Lo odio.

Este fin de semana yo tenía un plan. Un plan que en el fondo de mi corazón sabía que no quería cumplir. Y doy gracias al destino por no hacerlo posible. Por dejarme disfrutar de lo que más quiero. Y por darme las risas que me faltan cuando las tengo lejos. 

Viernes de tranquis. Sábado tramboliko. 
No puedo contar mucho más de este fin de semana porque si algún día quiero encontrar un buen trabajo me arrepentiré de haberlo publicado. Pero os quiero un montón y me alegráis la vida.
Me la alegráis tanto que tengo agujetas en la tripa de tanto reír. 



Así se empieza, y así se acaba. 


Y se llora en la despedida. Porque no me quiero ir. Porque tengo que volver a esperar al viernes para veros y lo odio. 
Me consuelo pensando que este viernes va a ser increíble y los cuatro días siguientes, mejores aún - si es posible -. Y lo he dicho, lo digo y lo diré siempre:
"Un lugar vale lo que valen las personas que hay en él."
Os quiero mucho, más que la trucha al trucho.

Con muchísimo amor, 
A.



Alicia, este vídeo de aquí abajo es para ti. Para hacerte feliz un ratito :)



Pd. Prometo intentar encontrar hueco esta semana para volver a escribir mis post de siempre. Los que os gustan. Los de relaciones y líos amorosos. Los del cotilleo puro. Que sois marujas y os encanta. Y a mi me encanta mucho más.


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