17.7.15

Vaquillas - TERUEL

¡Hola florecillas! Llevo desde el domingo pensando en escribir y os prometo que es la primera vez que enciendo el ordenador desde el viernes pasado. Casi ni me reconozco y es que he descubierto que ¡adoro trabajar!. Siempre he pensado que la gente que decía que le gustaba trabajar lo decía para quedar bien o por hacerse la interesante y no, para nada, estaba equivocada. Es posible. Es posible cuando estás tan a gusto en el trabajo que no te importa levantarte a las siete de la mañana o no tener más que 15 minutos de descanso desde las 8:00 hasta las 14:00. No te importa ir de aquí para allá y de allá para aquí. Ni cambiar de departamento tres veces en un mismo día. 
Es la primera vez en mi vida, creo, que me siento útil, activa al 100% y completamente feliz. No tengo ningún mal royo en mi vida y estoy agradecida por hacer lo que hago. Basta que diga esto para que me empiecen a llover los problemas - crucemos los dedos para que no pase -. Y es que cuando haces lo que te gusta, o de repente descubres lo bien que estás haciendo algo antes desconocido, lo haces feliz. Así que bueno, quedarme todo el verano pringando en Zaragoza, al final, va a servir para ayudarme a decidir qué hacer con mi vida después del próximo curso y darme cuenta de qué camino quiero seguir. Y lo mejor, darme cuenta de una manera tan agradable.

Ale, después de soltar la chapa ya puedo ir a lo que iba. El domingo volví de Teruel. Volví muerta y me fui a dormir, pero antes pensé: "Andrea, mañana haces un post de la ostia de las vaquillas, que este año, como siempre, han sido top. Muy top." Y aquí estoy, escribiendo un viernes. Os pido perdón. Sobre todo a mis utrillanos, que les metí prisa para que me pasasen las fotos y me ha costado casi una semana ponerme. Os compenso con unas chuches en Agosto, prometido.

Para aquel que desconozca el tema, VAQUILLAS, que no vakillas, son las fiestas de Teruel. Algunas gentes de aquellas tierras las conocen como "Las fiestas del Ángel" o algo así,  es probable que esté metiendo la gamba pero no importa, vía libre para corregirme. Pero para los de fuera - y para ellos también - siempre han sido, son y serán, las vaquillas de Teruel. ¡Ay Dios mío que diversidad de opinión cuando las intentas comparar con las Fiestas de San Juan (Soria, you know)! Para zanjar esto solo diré, los sorianos amamos las fiestas de San Juan por encima de cualquier otra fiesta, y para todos nosotros hay un día de la semana de San Juan que es nuestro día favorito del año. Y esto, señores, los turolenses no lo entienden, porque para ellos, la vaquilla es la mejor fiesta del mundo. Y eso hay que respetarlo. Y entenderlo, si es posible. Eso sí, para comparar, hay que probar las dos y luego ya, puedes discutir.

Vaquillas mola. Vaquillas mola un huevo. Que te cagas. Que flipas. Vaquillas es la ostia. La repera. Vaquillas es TOP.



Tu llegas allí el viernes. Dejas la maleta, coges el botellón y a la calle. La gente va disfrazada porque allí la gente es de peña. Porque en Teruel son especiales y hay 587435487329 peñas. Y están, muchas de ellas, en la misma calle. Todo es mejor juntos, que no revueltos. Y bebes y bebes como los peces en el río y eso que las fiestas empiezan el sábado. Pero da igual. Y vas de peña en peña que tampoco cuesta mucho porque la distancia entre una y otra no llega a superar los 50 pasos. Y hay de todo. Y la gente de Teruel es más maja que las pesetas, o por lo menos lo son todos aquellos con los que yo me he cruzado. Y así pasas la noche. Este año he ido con gente nueva, que no había estado nunca y que son mis amigos desde que tengo uso de razón. Los del pueblo. Los de toda la vida. Y como todo era nuevo para ellos, también lo tenía que ser para mi. Así que Jelen nos guió. Y nos llevo a su peña. Y nos llevó a la de enfrente. Y cantamos, gritamos, bebimos, nos perdimos y nos encontramos. Y fue genial y estupendo todo. No sé la cantidad de veces que les grité "SOY FELIZ". 

Así que se hace de día y te vas a casa. Duermes. Al menos lo intentas. ¡Madre mía que calorazo hacía este año! Menos mal que Teruel era una de las ciudades más frías de España porque si no llega a ser así... Ya estaríamos como pollos fritos. Horrible el calor de este año. Pero ni con esas te lo dejas de pasar DPM.

Y te levantas. Con tu prima aporreando unas cazuelas en la puerta de la habitación. O de cualquier otra forma. Todo es válido.
Comes. Si tienes una tía como la que tengo yo - y una hermanaida, por supuestísimo - comes como una reina. Y si no, pues un bocata. Tampoco le puedes pedir tanto a la vida. 
Te vistes de blanco. Te pones el pañuelico. A la calle.

Y ya está. En unas horas va a empezar la puesta del pañuelico y con ella el principio de las fiestas. Buscad en youtube algún video de la puesta del pañuelico. Flipáis como está aquello. Te metes ahí y respiras todos los gases que se van evaporando del suelo. Bien sea vino, pis, sudor, agua,... no lo quiero ni pensar. No te puedes mover mucho, excepto cuando la gente grita "qué bote Teruel". Ahí, o botas o mueres. Tu eliges. Y llueve vino. Llueve agua. Llueven hielos - cabrones no tiréis hielos, que duelen -. Y ponen el pañuelico y eso es la locura máxima. 


Y esto, esto es lo que más me gusta de Teruel. Porque en todas las ciudades de este país que yo conozco el pregón, chupinazo, o como le queráis llamar al pistoletazo de salida y comienzo de fiestas, es por la noche. Y en Teruel no. En Teruel es a las 16:30 y mola muchísimo. Porque todo el mundo sabe que la fiesta de día es mucho más increíble que la fiesta de noche. Y empezar las fiestas a las cuatro de la tarde es muy muy muy TOP. Bravo Teruel.


Y es que, cómo una cosa tan pequeña - mirar el toro en lo alto de la columna - puede hacer unas fiestas tan grandes. 

De lo que queda esta tarde no puedo contaros mucho más. Charanga por aquí, charanga por allá. Calimocho por aquí, cubata por allá. Remojón llamado por los peñistas y felicidad por los demás.


Yo no me he podido quedar más días. Pero me habría gustado. Sois geniales utrillanos, sin vosotros esto no habría sido lo mismo - Irene, tu ya eres una utrillana más, ¿vale? -. Y por supuesto, gracias turolenses, por ser tan buena gente, por acogernos tan bien, por dejarnos disfrutar tanto de vuestras fiestas y por tantas otras cosas más. 

Teruel existe y además, mola. Y mucho.

Con  muchísimo amor,
A.



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