18.10.15

Abrigos

Se acerca el invierno y con él, la necesidad de comprarse un abrigo nuevo.

Aaaay los abrigos. Los hay de tantos tipos, de tantas formas, de tantos colores, de tantas texturas, ¿¡cómo te vas a quedar solo con uno!?
Es por eso por lo que antes de comprar el abrigo del año tienes que recorrerte todas y cada una de las tiendas de tu ciudad en busca del abrigo perfecto. Te los pruebas todos, y si no lo haces, deberías, porque no es lo mismo el abrigo en la percha que el abrigo puesto. Lo sé porque alguna vez me ha entrado un abrigo por los ojos, lo he comprado y a la hora de ponérmelo para salir a la calle me he mirado al espejo y he dicho; "joder que mierda, ¿cómo me deshago yo ahora de esto?". Porque sí, le había quitado la etiqueta y lo había arrastrado por la pared.
Además, es súper difícil quedarse sólo con uno. 

No puedes pararte a mirar solo que sea bonito. Tiene que ser calentito, protegerte del viento, a algunas les gusta que sean suaves, a otras les gustan más royo cortavientos - yo les llamo abrigos para esquiar... cada uno que les llame como quiera -. No sé. A cada persona le gusta un tipo de abrigo y hay que respetarlo. Pero por supuesto, son las grandes marcas y diseñadores los que deciden qué abrigo vas a llevar esta temporada. Al final te gusta el mismo abrigo que le gusta a todas. Bueno, a casi todas. Vamos que vas a la facultad y todas llevamos el mismo abrigo, parecido, del mismo color, misma forma, diferente tienda y ya está. 

¿Por qué tengo que elegir un solo abrigo? Porque te lo vas a poner durante todo el invierno. Un abrigo no es una camiseta de 20€. Un abrigo cuesta dinero. Y no sé tú, pero yo no tengo dinero como para comprarme mil abrigos y tenerlos ahí guardaditos en el armario, esperando a ver si la ropa del lunes combina con él o no. Es más, suelo reutilizar el abrigo del año pasado, total, no se ha pasado mucho de moda.
De hecho, esta es la causa principal por la que tienes que probarte el máximo número de abrigos posibles. Imagínate que te gastas un pastón en un abrigo, y un día paseando sin más, ves EL abrigo en el escaparate de una tienda. Incluso llega a guiñarte un ojo - si, sé que los abrigos no guiñan ojos... -. Joder, ¿qué haces ahora con el que llevas puesto?. La has liado tía.

Siempre puedes pasarte el verano ahorrando para comprarte dos o tres. Son diferentes y los tres te gustan. Pero sabes que tu preferido es el de doscientos eurazos. Lo sabes perfectamente. ¿Por qué? Porque es el que más esfuerzo te ha costado conseguir. Pero claro, no puedes ir al monte de excursión con tus amigas con un abrigo de esas características, para eso tienes el de cuarenta euros del bershka.

También las hay con dinero. Esas tienen todos los abrigos que quieran. Pero por el dinero eh! Porque las ves por la calle y piensas, vaya abrigo feo lleva esa, aunque seguro que la costado un pastón. De esas nos olvidamos, que son de otro mundo.

Así que, ahora que llega el frío, aquí va mi consejo. No te apresures a comprar un abrigo ya de ya. Pruébate todos los que necesites, hasta que creas que has dado con el abrigo perfecto. Cuídalo bien, por si lo tienes que devolver. Y si tienes la posibilidad, utiliza un par del año pasado que no te hayas puesto mucho y en rebajas aprovecha para comprarte alguno más. 
Y una cosita más, los abrigos buenos están sobrevalorados, que al final, una camiseta interior, una camiseta, un jersey gordote y una buena chaqueta de esas que te aíslan del aire - si, de esas de plástico -, hacen la misma función. 

Oye, me gusta hablar de abrigos lo mismo que de chicos.

Con muchísimo amor,
A.



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