4.10.15

Archivando nuestros buenos momentos, gatillo.

"Archivar: dar por terminado un asunto."

Parece que tienes algo claro, muy claro. Hasta que de repente aparece de nuevo una parte de tu pasado y te das cuenta de lo mal cerrada que estaba esa herida, de la falta que hacía curarla con agua y jabón, y que con solo tres preguntas se puede puede poner punto y final a un capítulo muy importante.

Ha hecho falta un año y cuatro meses para que una de las personas implicadas diese el paso. Ha hecho falta mucho tiempo. Y es que cuando hablamos de algo que te ha cambiado la vida no puedes tardar menos tiempo en esperar a que la herida empiece a cicatrizar. 
Al principio sientes algo parecido al odio. No es odio. No puedes sentir odio por alguien a quien has querido tanto. Después de los primeros meses empiezan a llegar las consecuencias y sientes lástima. Lástima por ti misma. Por no haberte dado cuenta antes. Por no haberle puesto remedio cuando estabas a tiempo. Por haber dejado que las cosas pasaran y por haber permitido que acabasen así de mal. Luego, cuando sumas unos pocos meses más, te das cuenta de que no estaba en tus manos, que tenía que ser así. Dejas de culparte, dejas de culparle. Y al final, ni te acuerdas de qué es lo que realmente pasó. Has tenido un año y pico para pensar y has pensado. Seguramente has pensado más de lo que se merecía. Pero así somos, criaturitas con muchas ganas de comernos el coco.

Las mentiras, los engaños, las malas caras, el desprecio, las trampas, se te olvidan. Dejan paso a los buenos recuerdos. Las risas, las cosquillas por la mañana, los besos de buenas noches, los masajes en la tripita cuando te morías de dolor, el sentirte a gusto solo por la compañía, sin necesidad de decir nada. Estar enamorada

Y de repente. ¡PUM! Después de tanto tiempo sin tener una noticia, sin saber absolutamente nada, tres preguntas.

1. ¿Por qué nos hicimos tanto daño y nos tratamos así de mal?
2. ¿Alguna vez me quisiste de verdad o solamente estabas a gusto con lo que teníamos entre los dos?
3. ¿Alguna vez piensas en mi?

Y con esto, señoras y señores, se cierra una herida que no se había terminado de curar. Se contesta poniendo tu mejor cara, se contesta con sinceridad, y si ha pasado el tiempo suficiente, será la conversación más agradable y tranquilizadora que hayas tenido en mucho, mucho tiempo. 

Te sientes libre, te quitas un gran peso de encima. Sabes que todo está bien. Sabes que tú estás bien. Y es suficiente. 

Se cierra uno de los capítulos más importantes de mi vida. Paso página. Lo tenía que contar. Estoy feliz. Orgullosa de ser capaz de haber hecho esto y de haberlo hecho como lo hemos hecho.
No va a cambiar nada en mi vida, porque me gusta tal y como es ahora mismo. Pero la verdad es que me siento mucho mejor. Teníamos pendiente esa conversación y por fin podemos estar tranquilos. Hasta siempre, gatillo.

"No podrás descubrir nuevos océanos, sin el coraje de perder de vista la costa."

Con muchísimo amor, y felizmente feliz
R.




Pd. Algún día, cuando me sienta con ganas, contaré la historia entera y no sólo este final feliz que ha estado 16 meses esperando a hacerse realidad.





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