15.12.15

Destino, Karma y Serendipia

"Destino: Poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad."
"Karma: Energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. Generalmente se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto, es decir, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas."
"Serendipia: Descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta."

He aquí definidas mis tres palabras favoritas en el mundo.

Desde que el hombre es hombre existe la necesidad de creer en algo, un ser, una fuerza, un no sé, algo, superior. Y aunque destino y karma parezcan opuestas, no lo son para nada y yo creo en las dos. El destino será el que sea, nadie lo sabe, te manda señales para que actúes de una forma u otra, y el karma te regala o te castiga en función de si le has hecho caso al destino o no. Y puede que todo esto sea una gran paranoia gilipollezca mía, pero llevo años viviendo mi vida en función a esto y no me acuerdo de cuando fue la última vez que lloré. Así que tan mala idea no puede ser.
Con esto no quiero decir que nunca me haya equivocado, porque obviamente lo he hecho, como todo el mundo, soy humana, pero he sabido ver siempre el lado bueno o asumir los obstáculos que se me han ido poniendo.

La verdad es que es superdifícil ver las señales que te manda el destino en el momento en el que te las manda, y desde luego es mucho más difícil pensar en el karma mientras te están pasando las cosas, así que acabas pensando en señales, causas y consecuencias cuando ha pasado un tiempo desde que ocurren, por ejemplo, estás de fiesta con tus amigas y una desgraciada te pisa el dedo pequeño del pie, te revienta por dentro y un chico adorable se ofrece para llevarte a urgencias porque prácticamente no puedes apoyar el dedillo. En el camino te confiesa lo que siente por ti y cambia tu forma de verle. Si no fuese porque te han destrozado el píe nunca habrías sabido lo que realmente sentía ese chico por ti.
Más ejemplos, quedas con un chavalito muy muy mono, que te gusta un montón, pero es de las primeras veces que os veis. No encuentra sitio para aparcar y te llama para decirte que quedáis otro día. En ese momento piensas en escribirle al día siguiente, pero no. El destino te está mandando señales, ese niño no es bien. Pasa palabra y a otra cosa mariposa. Si le haces caso al destino dejas la puerta abierta para que entre todo aquel dispuesto a pagar un parking, si sigues insistiendo, acabarás comiéndote los mocos mientras ves Gran Hermano. A veces la vida es dura, bebés.

Otras veces pasa que tienes un novio al que quieres mucho, pero te fuerza a tomar decisiones en función a lo que él quiere - vamos, lo que vienen siendo malos tratos bien disimulados, por si no lo sabías -. Un día se enfada porque quieres salir de fiesta con tus amigos - si aquí decides no salir para que no se enfade, perdóname cariño, pero eres gilipollas, gilipollas profunda - y decides sudar y salir, porque eres joven, o aunque no lo seas, tienes que tomar tus propias decisiones y hacer lo que te apetezca hacer en cada momento de tu vida. 
Vale, tu novio se enfada - es que tienes un novio tonto, pero bueno, a veces pasa - y esa misma noche conoces a un chiquillo que te promete el cielo.

¿Karma, destino, serendipia?

Tienes dos opciones, pasar del chico nuevo que no conoces de nada y del que tienes que saber que seguramente lo del cielo es una mentira como una casa, y seguir con tu novio - aunque estando enfadado porque hayas salido, no sé yo si te merece la pena... - o pasar de tu novio que te la lía día si y día también y le echa las culpas a los celos y a lo perfecta que eres y no te puede perder - mentira, mentira y mentira - y darle una oportunidad al chico nuevo que la verdad es que no tiene mala pinta. Ahora, eso sí, también puedes irte a casa sola, ni uno ni otro, una opción totalmente válida y seguramente la mejor. Pero bueno, aquí hemos venido a jugar.

Si piensas en serendipia, a lo loco, el chico nuevo, el chico nuevo es la mejor opción no hay nada más que decir ni añadir. Lo has encontrado cuando menos esperabas. Ha aparecido ahí en el momento oportuno. Tu novio es imbécil, no te trata como te mereces y aunque lo niegues en el fondo lo sabes, tírate a la piscina. Y tírate con todo el equipo, nunca sabes qué puede pasar y quien no arriesga, no gana.

Si piensas en el karma, ojito. Pasar del chico nuevo se supone que es la opción correcta porque tienes novio, más o menos, siempre tienes la escusa de "es que estábamos enfadados". Y lo de ser infiel al karma no le mola mucho, todavía no sé muy bien por qué, pero es así. Así que seguramente pasar del chico es lo mejor, porque si no, una mala acción conllevará un castigo y aunque tu novio sea imbécil, pues es tu novio. Nota: déjalo en cuanto entres por la puerta de casa y pídele el teléfono al chico nuevo, que en cuanto lo dejes con el anormal que se enfada porque has salido, el karma ya te deja hacer lo que te de la gana e incluso puede que te recompense.

Y si piensas en el destino, puedes hacer cualquiera de las dos opciones, total, lo que pase dentro de dos meses va a ser lo que tenía que pasar. El hecho de que tu novio se enfade puede ser una señal para que conozcas al nuevo o una prueba para ver lo fuerte que es lo que sentís - lo dudo, pero es una opción totalmente válida -.

Así que, después de todo esto, ¿qué haces? Lo que te de la gana. Hagas lo que hagas va a estar bien, ¿por qué? porque has hecho lo que te apetecía y siempre vas a poder justificarlo de una forma u otra, nunca va a ser un error. Cuando haces lo que sientes no cometes errores, aprendes lecciones. Y no me cansaré nunca jamás de los jamases de repetirlo. ¿Sabes qué? Habrá pasado lo que tenía que pasar.

Con muchísimo amor, 
A.


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