8.2.16

El equipo de fútbol

Estrategias en el amor, y otras cosas que tú crees que si, pero en realidad no. 

La estrategia del equipo de fútbol.
En un equipo de fútbol que se precie hay muchos jugadores, hay más aparte de los que salen a jugar cada sábado y cada domingo, y los que salen entre semana porque hay algo aparte de la liga, o cuando sea, porque hay fútbol a todas horas. 
La cosa es que el entrenador elige a un once ideal para salir a jugar cada partido.
Cuando uno se lesiona, está cansado, o no da el juego que debería dar, lo cambia. Casi siempre al final del partido, porque hay que aprovechar al máximo todo lo que el jugador pueda darle al equipo. 

Obviamente el entrenador tiene que seguir motivando a todos aquellos jugadores que se sientan en el banquillo, día tras día, y que solo de vez en cuando, salen a formar parte de ese super once que hace feliz a la afición.

A veces, uno de los jugadores del once o del banquillo, dejan de interesarle al equipo, bien porque se equivocan mucho, bien porque les ofrecen algo a cambio de venderlos a otro equipo. Bueno, hay que estar siempre abiertos a nuevas posibilidades. Y desde luego que todos los equipos pueden comprar a todos los jugadores que quieran, en el fútbol no, pero de lo que yo realmente os hablo, si. 

Tú, hombre o mujer, eres el equipo. Y los jugadores son todas esas personas del mundo por las que te sientes atraído/a.

Tú tienes tu once ideal, y si no lo tienes, puedes empezar a buscarlo. Tienes jugadores en el banquillo y miles de millones de posibilidades de meter en tu equipo del amor a quien quieras. 
Joder, que bien queda eso del equipo del amor. 
Puedes sacar al campo a quien quieras, a la hora que quieras, igualito que en el fútbol, a todas las horas del día. Pero siempre, siempre, siempre, tienes que tener a alguien en el banquillo aunque en el terreno de juego solo tengas jugando a uno. Nunca sabes qué le puede pasar.

Y esta, entre muchas otras, es una gran estrategia en el amor, pase lo que pase, jamás de los jamases estarás sola, ¿a qué precio? al que cueste tu cargo de conciencia. Hay personas, muchas, más de las que pensamos, que no tienen ni un pelín, y esta estrategia les va que ni pintada. Ojalá la pongáis en marcha, si no lo hacéis ya, que pondría la mano en el fuego por ello. Y me contéis qué tal. Si eso.

Y si, tú crees que si, pero en realidad no. 

Con muchísimo amor, R.


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