16.3.16

Fin de carrera

Esto se acaba. 

En unos meses habremos hecho el último examen de la carrera y, a falta de presentar los TFGs - porque somos todos unos vagos y nos lo hemos dejado, TODOS, para octubre - seremos economistas. Economistas de verdad. Después de cuatro increíbles años, economistas.

La verdad es que cuatro años se dicen rápido, pero hemos tenido tiempo para todo, para estudiar, para salir, para vivir momentos inolvidables y otros de los que mejor no acordarse, para encerrarnos en buena compañía horas y horas de biblioteca, para hacer trabajos con los que te apetecía arrancarte la cabeza, para preguntar dudas a última puta hora antes de un examen, para llorar, para desahogarnos, para ayudarnos, para contarnos todos nuestros problemas, para ser una familia.

El viernes nos "graduamos". El viernes hicimos la fiesta de fin de carrera, aunque aún nos quede, porque así somos. Y bueno, fue épico, o esa sensación tenemos todos. ¡¡Ayyyyy, cómo os voy a echar de menos, cabrones!!


Me acuerdo perfectamente del primer día de clase. Ahí llegaba yo, más perdida que un hijo puta el día del padre. Vi a tres personas mirando el horario de primero, de mi clase, y ahí que fui de cabeza, a presentarme, con dos cojones. Y así conocí a la que es hoy una de las personas que más quiero de todo Zaragoza, María

María es la niña más adorable que he conocido en estos cuatro años. Tan pequeñita, tan mona, tan ¡ay María que te como!. Como yo, es la única que ve el fin cerca, la única que también está triste, o por lo menos tan triste como lo estoy yo. María es la mejor economista que conozco. María es la mejor en todo. María, eres increíble.
¿Sabes de qué me acuerdo? Me acuerdo del primer jueves que salimos, en primero, Laura, Clara, Ángel, sus amigos, Javi, tú y yo. Me acuerdo como si fuese ayer. Me acuerdo que nos quedamos a dormir en casa de Laura y de lo bien que me lo pasé. Me acuerdo también de cuando en segundo te pedí los apuntes de historia y no me los querías dejar, a los diez minutos estabas pidiéndome perdón porque eres más buena que nadie. De tercero me acuerdo lo bien que lo pasamos en San Pepe y de este año me acuerdo de cada día contigo como si todos los días fuesen hace cinco minutos. Al final, María, eres la única que me entiende ciertas cosas y por eso eres una parte fundamental de todo esto. Se que voy a poder contar contigo todos los días de mi vida, y sabes que tu conmigo también. Te quiero mucho, María.

Después llegó Arancha, con su prima, parecían un pack, iban a todas partes juntas. Hasta que Lidia se fue y tu te quedaste con nosotros, siempre con una sonrisa en la cara. Siempre mirándonos y diciéndonos que si a todo, siempre riéndote, hasta de las bromas de Javichu que no tienen ni puta gracia. Y ahí te quedaste con nosotras hasta el día de hoy, y ojalá que por muchos, muchos, muchos años más. Siempre tan mona, tan flaquita, tan suave, tan delgadita, tan con tu casco y tus carpetas de colores. Jo Arancha, te voy a echar infinito de menos.

Y después, Laura y Sara.

Laura, te quiero mucho. Así, empiezo fuerte. Laura, que me has inspirado millones de veces para escribir. Laura, que a pesar de conocernos de tan poco tiempo, si cuatro años son poco tiempo, he intentado entenderte siempre que lo has necesitado, he intentado ayudarte y estar a tu lado cuando has venido a mi, a posta o por causalidad. Y quiero seguir haciéndolo. Quiero seguir escuchando tus problemas, tus movidas, tus malos royos, y los buenos también. Quiero seguir siendo un hombro en el que llorar y la causa de muchas, muchísimas risas. Joder, Laura, quiero que sigas siendo mi compañera cuando salimos con los chicos, ¿qué voy a hacer yo sin ti? Dímelo. Quiero seguir siendo esa cabecita loca sin solución y que me lo digas y repitas mil millones de veces más. Quiero seguir despertándome por la mañana con muchas anécdotas que contar contigo. Lo repito, te quiero mucho.

Y Sara. Ay mi Sara. Si soy economista es gracias a ella. Sara es mi mayor apoyo en la carrera. Sara es la persona que me hace sacar fuerzas de donde no las tengo para seguir, estudiar y aprobar. Sara, la mitad de mi título es tuyo.
Gracias por estar siempre, siempre, siempre ahí. Por escuchar todas y cada una de mis tonterías, por sacarme una sonrisa cuando lo he necesitado, por hacerme sentir útil, por tantas horas de estudio juntas, por tantos lloros, por tantos abrazos, palmaditas en la espalda y ánimos. Gracias por aguantar el tipo cuando yo no he podido llevar ese papel. Gracias por ayudarme a estudiar econometría, por ayudarme a memorizar lo infumable, por estar horas y horas escuchando una y otra vez el mismo tema de política, por acompañarme a comprar subrayadores y carpetas - risas - y por ser una gran amiga, porque no eres una compañera, eres una gran super mega amiga. Te quiero, Sara. Te quiero y no te imaginas cuanto. Porque ya sabes que yo no soy de demostrar esas cosas, que no me gustan los mimos ni nada parecido, pero siempre que he tenido la oportunidad, te he dado las gracias y te he dicho cuanto te quería, que parece que no, pero para mi eso tiene muchísimo valor. Aunque tu y yo vayamos a estar más lejos, ahora que ya conocemos a nuestros padres, espero que, POR FAVOR, sigamos siendo tan amigas como lo somos, que encontremos apoyo la una en la otra, estemos donde estemos. El día que tenga que abrazarte para despedirme de ti, no sé si voy a ser capaz de soltarme. Eres la mejor, Sara. Gracias por ser la persona que eres, porque para mi, eres una de las mejores personas que existen en este mundo.

Coral. La última en llegar. Última, última. El viernes nos diste las gracias por acogerte en el grupo como lo hemos hecho, haciéndote sentir una más. Nosotros no hemos hecho nada. Tú sola has sabido ganarte uno a uno a todos nosotros. Y eso no lo hace cualquiera, porque a cada cual más especial. ¿¡Cómo no te vamos a acoger en el grupo!? Si eres la primera que siempre está ahí para todo, un culo inquieto, a pie de cañón para cuando nos haga falta. Dándonos envidia con el churri parriba y pabajo, enseñándonos lo mucho que se le puede sacar a la vida con muy poco. No sé para los demás, pero para mi eres un ejemplo de superación, siempre luchando a muerte por lo que quieres, por los tuyos. Siempre dispuesta a lo que sea con tal de superarte a ti misma. Se me acaba de poner la piel de gallina acordándome de aquello de "mi única meta es no dejar de soñar", ¿algo así era no? Pues no dejes de soñar Coralica, porque yo sé que vas a llegar muy lejos, tan lejos como te propongas. Ha sido un placer compartir estos años contigo, tkm!

Y mis chicos, ¡MIS CHICOS!

Barbastro, el ídolo. ¿Por qué todo el mundo que te conoce te adora? No conozco a absolutamente nadie a quien le caigas mal. ¿Qué coño tienes, Barbastro? Sea lo que sea, me siento orgullosa de ello y de formar parte de tu círculo de amistades. Tengo que reconocer que a mi es muy difícil sorprenderme de fiesta, y tu lo has hecho. Me has hecho reír hasta que me doliese la tripa y me has hecho pasar grandes momentazos. Cuando salimos no es lo mismo sin ti. Por eso, creo, siempre intentamos tentarte para salir, aunque la verdad es que no hace mucha falta. También tengo que reconocer que para mi, eres superdotado, un gran economista y un tío que se va a comer a cualquier jefe que se le ponga por delante. Siempre con una jarra de cerveza en mano. Eres muy grande Barbastro, muy grande.

Víctor. Mi salvación en Sistemas Informáticos de ayuda a la decisión y en Gobierno Electrónico y Decisiones Públicas. Sí. Horribles nombres de asignatura, que ni de coña aprobaría sin ti. Gracias, gracias y mil millones de gracias. Siempre con una idea en la cabeza para absolutamente todo, capaz de resolver todos los problemas que se te planten por delante y con una calma que de verdad, no entiendo. Increíble y estupendo. Cuando te fuiste de Erasmus el año pasado prácticamente no supimos nada de ti y, la verdad, pensaba que a la vuelta todo iba a ser mucho más difícil y frío contigo, tengo que reconocer que me equivocaba, y mucho. Eres parte de esta familia y espero que lo sigas siendo muchos años más. "A ver señores", gracias por todo.

Lucas colega, ¿a ti qué mierdas te pongo? Estoy escribiéndoles cosas cuquis a todos los de clase y tu y yo ya no vamos a ni una juntos, pero es que siempre estás ahí cuando estamos todos. Te apuntas a todas, aunque al día siguiente tengas mil cosas que hacer. Eso tenemos que valorarlo, y muy positivamente, igualito que Ernesto, que lo de este tío aun es peor. Ni siquiera hace económicas, pero está siempre ahí. Y la verdad es que si no estuvieseis, se notaría, y mucho. Pero, ¡qué no cunda el pánico! Todavía nos quedan muchas noches de fiestas, muchas cenas, barbacoas, comidas varias, y visitas, estemos donde estemos.

Jorge. Mi niño. Te quiero mucho, pero mucho. Así de simple. No se en qué momento exacto empezamos a ser como somos ahora, pero doy gracias por ello mil veces. Eres una de las personas a las que más he abrazado últimamente, con la que más me he reído, un apoyo super importante y uno de mis mejores amigos a día de hoy. Si me pongo a pensar en los grandes momentos, estás en todos, capullo. ¿Sabes de qué me acuerdo? Del partido que fuimos a ver a la Romareda y me robaron la cartera, esa noche con Javichu, tú y tus amigos para mi una de las mejores de Zaragoza. Y bueno, todas las veces que hemos ido a La Casa del Loco, inolvidables. Mi compañero de aventuras, causante de muchas de ellas y solución de muchas otras. Sé que no voy a separarme de ti, nunca, nunca. Sé que estarás siempre ahí y yo lo estaré para ti, palabrita de Andrea. Por ti, por nosotros, y por esta amistad tan increíble que hemos creado durante estos cuatro años. Te quiero infinito, Jorge.

Y para terminar, y no menos importante, al contrario, de lo más importante, Javichu. No tengo palabras para describir a Javichu. Puto GUAPEADOR es posiblemente la mejor forma de hacerlo. Javichu, te amo. Eres posiblemente la persona que me saca más felizmente de quicio al día, pero lo haces de una forma muy especial que solo tu sabes, que en vez de odiarte, te quiero cada día más. Tronco, que te quiero tanto que cuando me apetece pegarte sonrío feliz porque sé que no lo voy a hacer. Es un megamix de sentimientos que no sé si alguien puede entender. Eres una persona super especial, Javichu. Tú si que estás en TODOS mis recuerdos de este último año y el anterior. Que hemos ido juntos a prácticamente todas las clases y eso son demasiadas horas juntos. No sé si tu sientes lo mismo, pero muchas cosas me hacen sentir que sí. Y por esto, bebé, todas las titis se mueren de envidia. Quiero guapear todos los días de mi vida contigo. Creo que no necesito escribirte mucho más aquí, ya me conoces y sabes lo que pienso. Te quiero mazo Javichuuuuuuuu!


No pensaba hacer un post así, pero ha salido así. Espero que sigamos siendo esta gran familia muchos años más. Todos los años que nos queden en esta vida. Y en la siguiente. No me creía aquello de que los amigos de la universidad son para siempre, y mira, me río yo de aquello. No quiero que esto se acabe nunca, quiero que, estemos donde estemos, sigamos contándonos todas las aventuras, llamándonos de vez en cuando para llorar juntos y reencontrándonos también para llorar, pero de risa. 

Sois, sin duda alguna, lo mejor que me ha dado la univesidad. 

Mis marujas de económicas, os quiero con todo el alma.
Andrea.


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