31.5.16

Alas

A veces dejo libres a mis sueños cuando conozco a algunos hombres, y cuando digo conozco no quiero decir que necesariamente tenga que mantener una conversación con ellos. A veces simplemente son personas que me cruzo en la calle. A mi imaginación le crecen unas alas enormes y me veo feliz a su lado, despertándome por las mañanas en un tierno abrazo cubierta por las sábanas más suaves del mundo, con una sonrisa que no me cabe en la cara y esa maravillosa sensación que, para mi, es de las mejores del mundo; el tacto de los pies entre las sábanas compartidas por las mañanas.

Me pasa en el camino a la universidad, en los pasillos de la facultad, a veces cuando levanto la mirada de los apuntes en la biblioteca. Me pasa cuando voy a hacer la compra y cuando los probadores de las tiendas son mixtos. Me pasa en los bares y en las discotecas. Me pasa en cualquier lugar y a cualquier hora. Y la verdad, adoro esas alas.

Y tres pasos después de cruzármelos, cinco segundo más tarde, cuando mi mirada vuelve a su camino, un suspiro. Y desaparecen para no volver a mi vida jamás. Y todos esos momentos que me han regalado mis alas en un segundo, se desvanecen. Y nunca sabré si cualquiera de ellos es la cura a todos mis miedos. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario