21.6.16

Mientras te espero

Mientras te espero voy a ponerme a leer un buen libro, uno de esos que te hacen pasar noches y noches sin dormir, de los que enganchan más que cualquier otra droga y te hacen odiar el final de cada capítulo por las ganas que te nacen de empezar a leer el siguiente. Mientras te espero voy a perderme entre sus hojas, entre millones de palabras, en mundos creados por algún desconocido y mis fantasías. Mientras te espero voy a dejar volar a mi imaginación, a crear, a soñar y a inventar. 

Y sin querer, puede que invente tu sonrisa. Y puede que me pierda en ella. 

Mientras te espero voy a correr. Voy a correr tanto que no sé si podrás alcanzarme. Mientras te espero voy a sudar por todos y cada uno de los poros de mi piel, hasta que me quede sin aliento y no me quede más remedio que parar. 

Mientras te espero voy a conocer a otras personas, a personas maravillosas, o eso espero. Voy a reír, voy a llorar, voy a suspirar, hablar, gritar, cantar, gemir, jadear, susurrar, comer, lamer, chupar, silbar, besar, y todos los verbos que se te ocurran que impliquen utilizar mi boca. También bailaremos, saltaremos, correremos - nos correremos -, puede que conduzcamos durante horas y viajemos muy muy lejos. Lejos. Lejos donde estemos solos y nadie pueda vernos. Voy a sentirlo todo. Voy a quererlo todo. Voy a disfrutarlo todo. Y todo, mientras te espero.

Mientras te espero voy a parecer una loca todos y cada uno de mis días. Mientras te espero voy a levantarme despeinada por las mañanas, muy muy despeinada. Mientras te espero voy a ponerme como una cerda en el desayuno, aunque, que sepas, que también lo haría aunque estuvieses. Voy a sonreír cada amanecer aunque todavía no me haya acostado o aunque haya pasado la noche entera entre pesadillas. 
Mientras te espero voy a querer soñar contigo todos los días.

Mientras te espero voy a disfrutar de todos y cada uno de los pequeños placeres que me ofrezca esta vida. De los más insignificantes. Del tacto de las sábanas en los pies nada más despertar. De los pequeños mordiscos que le doy a la última onza de chocolate mientras deseo que no se acabe. Del olor de la colonia del hombre que anda delante de mi a toda prisa por la calle. De cada pellizco que me doy cuando creo que estoy soñando. De los olores que me recuerdan a personas cercanas. Voy a sonreír cada vez que me enamore de alguien que duerme en un autobús. Y siempre que alguien se acuerde de mi al ver un unicornio. 
Voy a disfrutarlo todo. TODO. Y lo voy a disfrutar poniendo en ello todo mi corazón. Y ¿sabes qué? que lo voy a hacer mientras te espero.

Mientras te espero voy a conseguir todo lo que me proponga. Como he hecho hasta ahora. Y voy a hacerlo con todas mis ganas. Voy a cumplir mis sueños, mis metas, voy a ser una gran mujer. Te lo prometo. Voy a comerme el mundo mientras te espero.

Y soy feliz. Soy feliz haciendo todo esto mientras te espero. Entonces, ¿por qué te espero? 

Andrea.

3 comentarios:

  1. Una ardilla salvaje18 de agosto de 2016, 15:19

    Un consejo: no esperes a que las cosas lleguen a tí, da un paso al frente y ve por ellas.

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  2. Y si te digo que te robo todo el tiempo que has perdido esperando y lo utilizamos juntos desde el primer al último segundo?

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