7.9.16

Sueña y a por ello

"A veces se gana, y a veces se aprende."

Soñamos. Soñamos infinitamente. Soñamos con lo que queremos tener, con lo que queremos ser, con el día de mañana. Soñamos con cómo nos gustaría que fuese nuestra vida, con planes sin sentido. Soñamos a corto plazo y rápidamente cambiamos de idea. Soñamos a largo plazo sin marcarnos un camino a seguir. Soñamos con ganas, con ansia, con deseo. 

Soñamos con la casa de nuestros sueños. Soñamos con un coche, unas vacaciones, un momento y anhelamos una acción encerrada en un segundo. Soñamos con cómo será nuestro trabajo, nuestra vida con cincuenta años. Soñamos con una pareja y una familia. Soñamos con una aventura, un salto en paracaídas, una escalada sin fin. Soñamos con llegar a la meta y gritarle al mundo que lo hemos conseguido. 

Todos soñamos. Soñamos mucho. Y solo unos pocos son capaces de trazar el camino, de buscar el objetivo, de marcarse metas para poco a poco llegar a ese momento de explosión de felicidad por estar ahí, en la cima. Con el gran triunfo en nuestras manos. ¿Eres tú uno de ellos?

No sé cuales son tus metas. No sé que objetivos tienes. No sé si podrás conseguirlos o no. Solo sé que el que no arriesga no gana, que sin poner toda la carne en el asador jamás sabrás si lo podrás tener, que todo esfuerzo merece la pena y que llorar no es de cobardes. Sé que muchas veces es difícil y sé las ganas que tienes de rendirte, de parar, de dejar de intentarlo, de decir "BASTA". No lo hagas. Nunca. El que la sigue, la consigue. 

¿Te equivocas? Ningún error es incorregible. Todo se puede arreglar. Seguir una línea recta nunca ha sido divertido. Si no fuese por todos los obstáculos que te encuentras jamás explotarías de felicidad al conseguirlo. Cuanto más difícil, mejor. Tardarás más o menos en lograrlo, pero a veces una equivocación te hace aprender, conocer, entender, muchísimo más que si sigues ese camino correcto, absurdo, que el mundo pretende que sigas. 

Aprende. Desaprende. Acierta. Equivócate. Lucha. No te rindas. Sigue. No pares nunca. Una y otra vez, las que hagan falta. Déjate la piel en todo. Y cuando sientas que es la última oportunidad, no mires atrás y hazlo aunque te duela. Aunque te quedes sin aliento, sin ganas, sin nada. Porque cuando lo consigas, la sensación que invadirá tu cuerpo no tendrá precio, ni habrá nada en el mundo que te la pueda arrebatar. Y sentir que lo has hecho habiendo dado todo de ti hará que todos y cada uno de los días del resto de tu vida seas mucho más fuerte que el anterior.

No te rindas, nunca. Los sueños no tienen por qué ser solo sueños, te lo prometo.

Con muchísimo amor, y ánimo.
A.



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